Tips JIRON – ¿Antojos nocturnos? ¡Lee esto!

La relación entre la alimentación y el sueño es un tema complejo que ha sido objeto de estudio por parte de expertos en salud. Si bien comer antes de dormir puede ser beneficioso para algunas personas, para otras puede ser un factor que afecta negativamente la calidad del sueño.

Digestión: El proceso digestivo requiere energía y puede dificultar la conciliación del sueño. Comer una comida copiosa justo antes de acostarse puede generar incomodidad, acidez estomacal o reflujo, lo que interrumpe el descanso.

Temperatura corporal: La digestión aumenta la temperatura corporal, lo que puede dificultar el sueño. Se recomienda que la temperatura corporal baje ligeramente para que el cuerpo se prepare para dormir.

Alimentos ligeros y fáciles de digerir: Frutas, verduras, yogurt natural, pan integral.

Hormonas: La producción de melatonina, la hormona del sueño, puede verse afectada por el consumo de alimentos. Algunos alimentos pueden estimular la producción de otras hormonas que interfieren con el sueño.

Alimentos ricos en triptófano: Un aminoácido que ayuda a producir melatonina. Se encuentra en alimentos como pavo, pollo, pescado, huevos, leche, queso y frutos secos.

Infusiones relajantes: Manzanilla, valeriana, melisa o tila.

Evitar comer comidas copiosas o picantes antes de dormir.

Evitar el consumo de bebidas con cafeína o alcohol por la tarde y noche.

Establecer un horario regular para dormir y despertarse.

Crear un ambiente adecuado para dormir: oscuro, silencioso y fresco.

Realizar ejercicio físico regular, pero no demasiado cerca de la hora de acostarse.


Fuentes:

National Sleep Foundation: https://www.thensf.org/

WebMD: https://www.webmd.com/

Healthline: https://www.healthline.com/