LA CAMA COMO UN LUGAR ESPIRITUAL

LA CAMA COMO UN LUGAR ESPIRITUAL

La mayoría de las personas vivimos vidas ajetreadas, buscando alcanzar nuestras metas, cumpliéndole favores a los demás o velando por nuestros seres queridos. Y está bien, así es la vida, pero a veces olvidamos sacar un tiempo para detenernos un rato, respirar, agradecer y estar en contacto con nuestra espiritualidad. 

¿Por qué es que necesitamos que nos den una semana libre al año y nos pongan Benjur en tele todo el día para acordarnos de sacar ese tiempito? Cuando la realidad es que es tan fácil como hacerlo antes de ir a dormir o al despertarse en la mañana.

Aquí no te vamos a decir cómo rezar ni a quién rezarle, pero si es importante estar en contacto con lo que vos creés, es tu momento de escuchar esa voz que te acompaña cuando ninguna otra en el mundo lo hace. Por eso quisimos hacer una lista, para que comencés a ver tu cama como un espacio para la espiritualidad:

1) Es el máximo lugar de descanso físico y mental

Durmiendo es dónde pasamos 1/3 de nuestras vidas, por eso más que solo echarnos a dormir y empujar los problemas debajo del colchón por unas horas, es bueno que saquemos un tiempo para liberar el estrés, agradecer u ordenar la mente antes de cerrar los ojos, para estimular el máximo descanso y regeneración.

2) Aquí es donde ocurre la intimidad

Compartamos nuestra cama con alguien o no, es un espacio que hay que cuidar para que las energías que se transmitan sean positivas.

3) Es un refugio ante las tormentas de la vida

¿Te acordás cuando éramos pequeños y algo nos daba miedo que nos metíamos debajo de las cobijas? Pues esperamos que ya no le temas a los truenos, pero la cama sigue siendo el lugar ideal para aislarse un momento de las complicaciones externas.

4) Es un espacio para la vulnerabilidad

Usualmente el mundo nos exige que llevemos la frente en alto y los hombros rectos. Pero de vez en cuando, está bueno abrirse y sentirse vulnerable. En la cama podemos llorar, conversar, abrazar una almohada o dormir, es el lugar donde más podemos ser nosotros mismos.

 

Hay estudios que indican que rezar todas las noches antes de dormir o meditar todas las mañanas antes de ir a trabajar ayuda a liberar la ansiedad, aliviar la depresión y mejorar la salud. Así que ya sabés, esto no se trata de entrar a una lista blanca sino de tomarnos el tiempo para sentirnos mejor y por consecuencia ser mejores.